Crowdfunding: lo grande comienza por lo pequeño

 

Crisis. Quizás sea una de las palabras más escuchadas y de las más pronunciadas estos días. Por desgracia, el impás actual va más allá de esta simple palabra y nos habla de situaciones límite, de desesperación y de la sensación de que los esfuerzos por salir adelante se ahogan en el mar de la crudeza cotidiana.

Las ONGs y otras entidades integrantes del Tercer Sector, también nos vemos afectadas por esta difícil situación que se antoja como persistente en el tiempo.  Las mayores dificultades para acceder a fuentes de financiación, bien sean privadas o públicas, conllevan un mayor esfuerzo por parte de las personas que integran estas entidades con carácter social. Nos quedamos en que conllevan un mayor esfuerzo, no en que lleven aparejado un deterioro en cuanto a las labores realizadas para el sostenimiento de los proyectos allá donde éstos tengan lugar.

Esto es así porque toda nuestra labor se debe, en gran parte, al apoyo que recibimos de numerosas personas y entidades que colaboran con nosotros. Y es aquí donde queremos destacar un fenómeno del que se habla mucho últimamente y que va en línea con el aunar pequeños esfuerzos individuales para apoyar proyectos e iniciativas mayores: estamos hablando del “crowdfunding”.

Tras este anglicismo se esconde una alternativa a las vías de financiación tradicionales y es aplicable no sólo al ámbito del Tercer Sector, sino a otros muchos ámbitos, incluyendo el de la empresa privada. “Crowd” y “Funding” son los dos términos que conforman esta palabra. El primero hace referencia a multitud y el segundo se refiere a financiación. En el fondo la idea se resume en lograr que muchas personas aporten pequeñas cantidades para apoyar proyectos determinados.

Las ventajas de este método son evidentes: en primer lugar no hay intereses que devolver ni dividendos que repartir, a no ser que se trate de apoyar un proyecto empresarial, en cuyo caso se suelen ofrecer ciertas compensaciones por apoyar dicho proyecto. No obstante, los gastos aparejados a la financiación obtenida son mucho menores que los derivados de la financiación tradicional. Por otra parte, no hay que cumplir con las condiciones requeridas para tramitar financiación proveniente de la Administración Pública ni los mecanismos de obtención y seguimiento son tan estrictos y farragosos. Además, las aportaciones individuales suelen ser muy pequeñas, por lo que el riesgo asumido por las personas participantes es muy reducido.

Luego, menor coste y mayor sencillez y libertad. Ahora bien, la complejidad a la hora de obtener esta financiación estriba en la naturaleza de los proyectos y en lo habilidosos que seamos a la hora de presentarlos a la sociedad y de sensibilizarla para que las personas se sumen a la causa. Ya que las ventajas son evidentes y existen numerosos casos de éxito, han proliferado infinidad de sitios web en los que se presentan proyectos con la intención de lograr apoyos. Y es aquí donde el mensaje ha de ser claro. No sólo en las webs y en los medios de las propias entidades que solicitan este tipo de colaboración, sino en los portales a través de los cuales van a presentar y a difundir sus proyectos.

Es importante tener presente que por lo general, existe un plazo para lograr apoyos. Es decir, se publica el proyecto indicando los detalles del mismo, cuánto se pretende recaudar y se le da la máxima difusión posible durante un plazo determinado por el portal donde se publique y que suele ser de entre uno y cuatro meses.

Los proyectos de mayor éxito son aquéllos concisos, presentados de manera atractiva y que promuevan fines con los que las personas se sientan identificadas. Así, proyectos pequeños y puntuales, como recaudar una cantidad para reconstruir un muro en un colegio o para comprar material escolar son susceptibles de acudir a este tipo de financiación.

Pero no sólo se trata de dinero. Normalmente, al pensar en crowdfunding como medio de financiación, sólo lo vemos desde el punto de vista monetario y dejamos de lado otro de sus grandes virtudes: la difusión. En el momento en el que logramos hacer visible nuestro proyecto, la gente lo compartirá, hablará de él y, en el fondo, estarán hablando de nuestra entidad. Esto es algo tremendamente positivo, ya que nos puede catapultar a un círculo virtuoso en el que buena comunicación nos permita obtener fondos para nuestros pequeños proyectos, y a su vez, esta buena comunicación, hará que se difundan estos proyectos y la imagen de nuestra entidad, lo que redundará en un mayor y mejor conocimiento de la misma por parte de la gente, lo que implicará una mayor facilidad para acceder a ella en el caso de que queramos financiar futuros proyectos.

Como vemos, el crowfunding es una gran oportunidad y es un gran medio para obtener no sólo financiar esos pequeños proyectos tan necesarios, sino para crear una base social amplia y sensibilizada con nuestra labor.

Para más información sobre temas de crowdfunding, recomendamos la siguiente web:

http://www.universocrowdfunding.com/

Para ver proyectos solidarios, nos gusta:

https://www.teaming.net/

Y para otro tipo de proyectos, uno de nuestros favoritos es:

http://goteo.org/

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