Fotos y reflexiones

 

A lo largo de los últimos años, la Fundación Balms para la Infancia ha promovido el proyecto de la Casa de la Infancia en Bogotá, en estrecha colaboración con Imago. Actualmente estamos ampliando el alcance del mismo, tanto en lo que respecta al número de niños beneficiarios, como en lo que atañe a la calidad y variedad de los programas que se canalizan a través de él.

Como es lógico, mencionamos constantemente este proyecto, ya bien sea llamándolo Casa de la Infancia o Casa Cultural Imago, ponemos fotografías de algunos de los niños y niñas que van al centro, hablamos sobre las salidas que realizan y un largo etcétera, pero pocas veces nos hemos parado a reflexionar acerca de la labor que realizamos a través de la Casa.

Las fotografías que hemos incluido en nuestra galería de Facebook, nos han inspirado a escribir sobre esa labor, a reflexionar profundamente sobre ella y sobre el efecto que la misma tiene sobre los niños y niñas beneficiarios. Al observar dichas fotos, vemos reflejadas multitud de cuestiones interesantes, tales como el respeto por el medioambiente y por los demás, la implicación activa por parte de los niños en el desarrollo de la concienciación social en el entorno en el que viven, la vinculación entre niños de diferentes edades, la continuidad de los logros alcanzados durante su estancia en la Casa reflejada en la colaboración de los niños mayores como monitores… En definitiva: asistimos a los frutos de un proceso educacional centrado no sólo en los conocimientos académicos, sino en los aspectos que conforman la personalidad de los niños, en los aspectos que potencian las capacidades y aptitudes individuales, en los aspectos que sientan las bases para que sean personas críticas ávidas de una sociedad más justa. Es un enfoque educativo en el que prima el niño sobre el número, enfatizando la persona en detrimento del objetivo mensurable.

De este modo, nuestra propuesta no busca únicamente aliviar las carencias que padecen los menores más desfavorecidos, sino que también y sobre todo, busca el lograr que la sociedad cambie y se transforme a través de los propios niños, para que en un futuro ni ellos ni sus hijos padezcan dichas carencias. Si lo pensamos detenidamente, no conocemos el futuro, pero no nos equivocamos si afirmamos que lo que hacemos en el presente define lo que ocurrirá en el futuro y esto sí lo conocemos a través de cada una de las decisiones que tomamos y de las acciones que emprendemos.

Las opciones con respecto a los menores que viven en situaciones de desamparo, malnutrición, etc. son obvias: no hacer nada, ayudarles para que cubran sus necesidades en el momento presente o, una vez que dichas necesidades van siendo cubiertas, formarlos para que sean ellos los artífices del cambio. Esta última propuesta es la que defendemos en la Fundación Balms y en Imago, porque estamos convencidos de que los niños de hoy son los adultos de mañana y, por lo tanto, serán ellos los que trabajarán, los que investigarán, los que dirigirán, los que gobernarán, los que, en definitiva, tomarán decisiones que afectarán ala sociedad. El cambio está en sus manos, pero para desear dicho cambio y propiciarlo han de ser conscientes de su situación actual y de su capacidad para transformarla adecuándola a sus propias metas como personas. Nuestra propuesta busca despertar en ellos ese deseo de cambio hacia una sociedad más justa y con mayores y mejores oportunidades, haciéndoles ver que son ellos los protagonistas y que cuentan con sus proyectos personales y con sus capacidades para obrar ese cambio.

Lo más hermoso de este proyecto es que trabajamos por y para personas. Somos conscientes de las limitaciones, de los obstáculos, de las dificultades, pero no por ello perdemos la esperanza. Cada vez que vemos ejemplos como el de Yurani Pineda, que ahora colabora como monitora en la Casa, o cada vez que vemos cómo los niños valoran y aprenden aspectos de su propia cultura y de su propio país que les eran desconocidos a través de las salidas pedagógicas, o cada vez que somos testigos de la evolución de una niña o de un niño en cuestión de conducta o de relación con los otros, esta esperanza se fortalece, porque aunque sólo fuera por uno solo de estos hechos, ya valdría la pena todo el esfuerzo necesario para desarrollar un proyecto tan importante.

No queremos terminar esta breve reflexión sin agradecer de corazón a todas las personas que colaboran con nosotros, tanto en España como en Colombia, porque este proyecto sería imposible sin ellos. Y gracias también y sobre todo, a los niños y niñas, porque ellos son los que le dan sentido a todo esto y los que mantienen viva nuestra esperanza. Estamos convencidos de que lograrán grandes metas en un futuro no muy lejano.


From Educación en Valores, posted by on 9/05/2012 (5 items)

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