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mar
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Madres & hijas

 

Madres  &  hijas

Cuando tenía 14 años, Karen, presionada por su madre, dio en adopción a su hija. 37 años después, Karen (Annette Bening) es una mujer madura que sigue lamentando la pérdida de su hija, pero encuentra a un hombre que está dispuesto a darle una familia y a aportar un poco de alegría a su vida. Por su parte Elizabeth (Naomi Watts) es una mujer adulta que tiene que resolver sus propios problemas, y Lucy (Kerry Washington) una mujer de color quiere adoptar a un niño.

En “Madres & hijas”,  la cámara se adentra en las almas de unas mujeres heridas por el desamor y el abandono para levantar un puzzle en torno a la maternidad, en el que todas las piezas acaban encajando y se orientan hacia la redención personal. Son tres mujeres que han sufrido la decepción y que temen exponerse de nuevo a esa posibilidad, que viven entre la amargura de la soledad y el deseo de restablecer vínculos afectivos. Karen fue privada de su hija tras haber quedado embarazada a los catorce años, y desde entonces vive cuidando a su madre con ese recuerdo que le ha encogido el corazón. Elizabeth es una ambiciosa  abogada cuya independencia y relaciones sin compromiso son reflejo de una infancia dura y de una voluntad de dominio sobre los hombres. Por su parte, Lucy no puede tener hijos, y busca uno en adopción que le satisfaga su necesidad maternal.

Rodrigo García sabe como nadie sacar a flote los deseos de maternidad de sus mujeres, y también mostrar unas almas endurecidas por la culpa o el resquemor. En su interior se percibe esa lucha por enterrar el pasado o sanar los errores cometidos, esa tensión entre dejar una carta en el expediente de adopción o seguir huyendo de unos fantasmas que tanto daño les hacen: los celos que Karen siente por su empleada y su hija pequeña, la aversión al embarazo en una Elizabeth que se ligó las trompas en su adolescencia, la obsesión enfermiza y caprichosa de Lucy por un hijo que no tiene… son síntomas de las heridas maternales o filiales de quienes sintieron el abandono de los hombres o la ausencia de algo esencial en su vida de mujer. No es fácil dar marcha atrás, pero una madre no deja de serlo por ser sólo biológica o afectiva… porque todo deja huella y siempre cabe un crash que empuje a revisar el pasado. Por eso, la presencia de un niño, la espera de un bebé o su pérdida son ocasiones para volver a los orígenes y recuperar el sentido de la maternidad bien enfocado.

Para ver el trailer:  http://youtu.be/70jHPoBeb_0

Esperamos que os guste.

 

 

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