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ene
15

¿Por qué no me siento feliz después de haber conseguido lo que durante tantos años había deseado: ser madre/padre de un hijo/a adoptado/a?

 

Desde la Psicología abordamos una explicación sobre la causa de esta infelicidad: La teoría de las expectativas no cumplidas.

En todas las áreas de la vida se tienen expectativas respecto a como imaginamos como será nuestro futuro niño/a. Las expectativas son algo necesario, que nos ayudan a prepararnos para alcanzar los objetivos que nos proponemos. Sin embargo, es importante tomar conciencia de que se puede caer en la tentación de tener falsas expectativas o expectativas no realistas.

Cuando la realidad difiere grandemente de lo que habíamos imaginado, en este caso el llamado “Hijo soñado”, “familia soñada”, “vida ideal”…etc, esta realidad no cumplida crea estrés y, a veces, sentimientos de tristeza, resentimiento y ansiedad, que son la antesala del estado depresivo.

“Esto no es lo que yo había imaginado para mí”.

Entre las posibles causas de esta situación puede haber expectativas no cumplidas respecto a nosotros mismos como madres/padres, respecto a nuestros hijos/as adoptados/as, respecto a nuestra familia y amigos o respecto a la sociedad en general.

Estos son algunos ejemplos sobre algunos de los pensamientos frecuentes respecto a nosotros mismos cuando no nos vemos competentes como padres o madres, teniendo en cuenta nuestras falsas expectativas creadas de antemano:

“No consigo hacer que me quiera como yo esperaba, yo creí que seriamos felices desde el primer día, la maternidad debería aportarme felicidad constante, el amor basta para superar todas las dificultades, soy mala madre/padre ya que el niño/a no hace lo que le digo….”

En esta situación emergen sentimientos que nunca nos habíamos imaginado, llegando incluso a sentir rechazo hacia nuestro hijo/a, lo que nos hace sentir despreciables y culpables, en un momento en que todo debería ser lo contrario. Nos llegamos a plantear si somos capaces para criar a ese hijo o hija e incluso nos planteamos si no habrá sido un error habernos empeñado tanto en tener un hijo.

“¡No soy perfecta!”

¿Como solucionarlo? Para superar estas dificultades lo importante es que tomemos conciencia de que los super-padres y las super-madres no existen, que estos sentimientos son naturales, que hace falta tiempo para establecer una buena vinculación madre-hijo (a menudo, y en el mejor de los casos, se necesita de tres a seis meses para que florezca un sentimiento real de vinculación). Además, es necesario que seamos conscientes de que se necesita ayuda para manejar situaciones nuevas o no esperadas, y que la llegada del hijo o de la hija a casa no es el final, sino el principio de un largo viaje, que implica una reestructuración de la vida familiar, personal o de pareja, y que puede tener, como todos los viajes, imprevistos que hay que aprender a afrontar. 

Respecto a nuestros hijos/as, cuando las expectativas que nos hemos formado no se corresponden con la realidad.

Si hemos soñado con un niño saludable, feliz, que le vaya bien en la escuela y con los amigos, y sin embargo tenemos un hijo con retrasos, conductas difíciles, problemas de vinculación, etc., que nos agota….Es duro el proceso de romper con nuestro pensamiento previo idealizado.

Hace falta elaborar el duelo por la pérdida de esa fantasía, para que se pueda recibir al hijo real con sus necesidades reales.

“No caigas en tu propia trampa: este es un niño real”

Mientras que esto no ocurra surgirán en ti sentimientos de tristeza, de rabia, puede que surjan sentimientos de negación de la realidad, pensando que el tiempo y el amor cambiaran al niño por si mismo. Solucionar la fantasía supone hacerse cargo y pensar que  ninguno de nosotros somos perfectos.

Expectativas no cumplidas respecto a la familia y los amigos.

Las reacciones del resto de la familia sobre nuestra  decisión de adoptar son impredecibles. Cuando no contamos con su total apoyo y aceptación, es normal sentir rabia, tristeza y frustración. Pensamientos como que somos de “segunda clase” y que por este motivo nos dan un trato diferente (los regalos de cumpleaños peores, o la frialdad en reuniones familiares como Navidad u otras fechas señaladas, por no hablar, incluso, de las diferencias que se pueden llegar a hacer entre nietos biológicos y adoptados en testamentos y herencias.

Sentimientos que nos aportan únicamente malestar y sufrimiento. Cuando se llega a reconocer esta realidad duele y hay que aprender a alejarse un poco para que no nos hagan daño.

“Acepta y respeta los sentimientos de los demás”. 

¿Como solucionarlo? Aunque no sea un camino fácil, tenemos que empezar a vivir la vida al margen de la opinión de la familia extensa, ya que es necesario poner fronteras o barreras que te protejan a ti y a los tuyos de los prejuicios y heridas que puede causar una familia extensa que no comparta tus principios, valores o las decisiones familiares que nosotros hemos tomado.

En cuanto a las amistades, puede que nuestras expectativas hacia ellos tampoco lleguen a cumplirse como habíamos imaginado y su apoyo quede lejos de lo nosotros esperábamos. Esta situación puede producir sentimientos de soledad, al no contar con un grupo de amigos con los que compartir las experiencias que vivimos.

¿Como solucionarlo? En este caso, puede que sea hora de hacer nuevas amistades con hijos que si compartan nuestras mismas inquietudes y anhelos, problemas y actividades diarias. No es bueno aferrarse a las amistades que quizás estén muy lejos ya de la época de crianza.

Expectativas no cumplidas respecto a la sociedad.

La incomprensión y posibles prejuicios de la mayoría dominante y los frecuentes las preguntas intrusitas producen una serie de faltas de respeto hacia nuestra privacidad como la familia adoptiva  e invaden nuestra intimidad hasta extremos que no se entenderían en el caso de que fuéramos familias biológicas.

Por otra parte, cuando los niños no están acompañados en ese momento por los padres, a veces, se pueden escuchar expresiones xenófobas que cambian repentinamente cuando se dan cuenta de quienes son sus padres. Lo mismo suele ocurrir en las escuelas cuando se habla de la presencia de hijos de emigrantes en relación al descenso del nivel de la clase, pero inmediatamente se dice: “por supuesto, no nos estamos refiriendo a vuestros  hijos”.

“Ten a mano un buen repertorio de respuestas para contrarrestar los comentarios xenófobos y sentido del humor” 

Hay que convivir con personas diferentes a nosotras, unas tendrán la misma ideología que nosotros y otras no. ¿Acaso voy yo con una pistola matando a quien coma cebolla solo porque a mi no me guste?

La tolerancia es un tesoro que lo poseen unas pocas personas: búscalas! 

Depresión en hombres:  Como detectarla

Algunos hombres tienden a mostrar irritabilidad, enfado, frustración, falta de interés por el trabajo y por sus aficiones, problemas de sueño, aunque la mayoría, se vuelcan en el trabajo tratando de esconder la situación ante sí mismos, su familia y los amigos. Otros tratan de ocultarlo con actividades de alto riesgo.

En otros casos, los hombres vuelcan su enfado con el “sistema”, al que consideran responsable de no exponer con claridad todas las necesidades o problemas que tiene el niño, o bien de no proporcionar los recursos educativos o médicos que necesitan. De ahí que centren sus energías en encontrar vías para resolver el problema, más que en el aspecto emocional.

Depresión en mujeres: Como detectarla:

Las mujeres suelen tener más sentimientos de tristeza, de vacío, de falta de valoración personal y de culpabilidad. También pueden tener pérdida o ganancia significativa de peso, pérdida de energía o cansancio excesivo, insomnio o hipersomnia, dificultad para concentrarse y disminución de interés por la mayoría de las actividades.

En líneas  generales:

  • Para superar la depresión postadoptiva, sería precisamente importante reconocer la existencia de estos sentimientos negativos y ser consciente de que estos son más comunes de lo que se piensa, porque hay razones válidas para sentirse así después de un largo proceso, que puede haber durado años, con muchas tensiones emocionales.
  • Hay que tomar conciencia de que en el momento de la adopción se necesita apoyo psicoemocional y físico, como si se tratara de un recién nacido, por lo que se debería alertar a amigos y familiares de ello. Si es necesario pedir ayuda profesional.
  • Es muy importante tener en cuenta que el tiempo de acomodación a la nueva situación familiar es necesario. En el caso de un parto biológico se supone que la madre necesita un tiempo para recuperarse, tanto física como emocionalmente, y su entorno se suele volcar ayudando en tareas de la casa, ayudando con el bebé, etc., cosa que ocurre menos en el caso de las maternidades adoptivas.
  • Ante la llegada  de un nuevo miembro a la familia, la casa se llena de visitas que impiden a veces recuperarse incluso del jet-lag, y que con toda su buena intención lo único que hacen es dar más trabajo, generar mas estrés y restar tiempo para disfrutar de estos primeros momentos, fundamentales para establecer una buena vinculación. Por este motivo y aunque parezca descortés, hay que limitar el número de visitas y encontrar algún familiar o amigo que se encargue de las cuestiones domésticas durante los primeros días.
  • La forma física no debe descuidarse, durmiendo las horas necesarias, comiendo de forma equilibrada y pasando tiempo al aire libre. Esto no siempre es fácil, especialmente si el niño tiene trastornos de sueño, pero hay que buscar a alguien que ayude, si el padre no puede, que permita a la madre echar una pequeña siesta cuando sea necesario, o simplemente dedicarse a sí misma unos minutos al día.
  • En caso de familias monoparentales es importante contar con una red de apoyo social o familiar porque a esto se une el hecho de que, generalmente, se trata de personas que llevan varios años viviendo solas y disponiendo de libertad para entrar y salir, para organizar su tiempo y el espacio a su manera, etc. y de pronto se pueden ver sobrepasadas por la responsabilidad, el cansancio, las situaciones imprevistas.
  • Por otra parte, es frecuente que algunos padres sientan que con la llegada del niño han perdido su espacio, ya que la madre vuelca todo su energía y sus afectos en el nuevo miembro de la familia. Todo esto puede deteriorar la relación dentro de la pareja y añadir estrés a la situación. Es saludable cuidar el tiempo en pareja.

 

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