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oct
17

Y así comienza nuestra historia….

 

 Y así comienza nuestra historia…                

Por una mamá de la Fundación Balms para la Infancia

 Quiero empezar nuestro relato con una frase de Paulo Coelho que quién conozca nuestra historia entenderá perfectamente: 

  “Incluso un camino sinuoso, difícil, nos puede conducir a la Meta si no lo abandonamos hasta el final”….

 He de ser sincera he dudado mucho en compartir este relato, soy muy recelosa de preservar la intimidad de mi familia, protejo a mis cachorros como una buena leona, pero no puedo olvidar cuánto necesitaba yo los relatos de las demás manadas para sobrevivir en la difícil selva de la espera.

Hace exactamente un año y cinco meses nuestra vida cambio para siempre, no voy a engañaros todo fue difícil de principio a fin, bueno casi todo, porque en realidad lo más fácil fué llegar a ser una familia, nuestro encuentro fue perfecto, cómo en un cuento infantil con un final muy feliz, pero la espera fue muy larga, casi un año para entrar en lista de espera, tres años en ella yendo hacia delante y también hacia atrás, y finalmente cuándo pensamos que ya nos tocaba, un año de regional en regional, ese último año, sin duda el peor, me refugié en otras familias que vivían la misma situación, o que ya habían alcanzado su sueño, en alguna gente maravillosa, que sin hacer preguntas solo me acompañaron y resistí, daré siempre las gracias a todas esas maravillosas personas, a mis incansables compañeros/as de batallas, gracias a todos ellos estáis leyendo nuestra historia       

                                                                                       El encuentro….Nuestra bonita historia empieza en un muy soleado mediodía llanero, nuestros hijos se asomaron por la puerta de aquel despacho del ICBF, con una mirada, mezcla de curiosidad y alegría, nos llamaron papi y mami y no han dejado de hacerlo hasta hoy, de la explosión de sentimientos que supuso ese instante no voy a hablar, porque necesitaría mucha tinta, pero fue grandioso; nos fundimos en un abrazo cruzado, cada uno cogió a un niño que luego nos intercambiamos en una confusión de lagrimas, risas y también gentes que nos eran extrañas, no podíamos creerlo por fin estaban en nuestros brazos, cuántas veces habíamos imaginado aquel instante.

Nuestros chiquitines eran más pequeñitos de lo que aparentaban las fotos, estaban muy “peluqueados” (con las cabecitas casi rapaditas), el mayor algo asustado, flaquito y un poco enfermo, el peque como un torito, fuerte y gordito, ambos en aquel mismo instante ya dejaron patentes sus personalidades, el peque tomó el protagonismo de aquella situación y fue a lo “interesante” abrir regalos, comer el pastel, dulces, beber gaseosa, y empezar a jugar, aquello pintaba bien, no podíamos dejar de mirarles y mirarnos embobados, la cosa estaba animada, tanto que incluso otro pequeñín muy guapo que esperaba a sus nuevos papás se unió a nuestra fiesta; mientras el pequeño quería hacer todo a un tiempo, el mayor observaba, más tímido y receloso, como desde un segundo plano, le costó un poquito más soltarse, me buscó, se acercó a mi y yo a él, con una complicidad que no ha cambiado hasta el momento, aunque reconozco que idolatran a papi y quieren imitarlo en todo. Ahora cuándo vemos los videos nos damos cuenta de que apenas hablaban, balbuceaban en un lenguaje inteligible de bebés pese a sus edades, es curioso pero entonces jamás tuvimos esa percepción, tiempo después viendo los videos con ellos, nos damos cuenta de que ni ellos mismos se entienden y sin embargo nosotros les entendíamos todo.

La estancia….El proceso burocrático en Colombia fue duro, mucho más de lo que imaginábamos lleno de pequeños y no tan pequeños tropiezos, pero las mejores cosas en la vida se hacen esperar, tuvimos la gran suerte de estar bien arropados por una amiga colombiana de la infancia y su familia, ellos consiguieron que los momentos duros fueran más llevaderos, procuraban hacernos sentir como en casa, nos enseñaron Bogotá y alrededores, fueron y son nuestra familia colombiana, nunca olvidaré todo lo que hicieron por nosotros.

 Nuestra llegada a la paternidad también pasó por las duras pruebas iniciales, nuestros hijos nos brindaban muestras de ternura y cariño con la misma intensidad y fuerza con las que exigían y nos ponían a prueba como fuere y dónde fuere, todo era intenso y en dosis altas, incluso las pataletas, solo el tiempo calmó esa montaña rusa emocional, aunque he de reconocer que ahora parece más fácil de lo que nos parecía entonces. En cualquier caso los momentos difíciles eran muy bien pagados con grandes momentos de felicidad, de confidencias, de achuchones, de cosquillas, de juegos, todo compensaba con creces.

 

 

                            

 

 Aunque suena a tópico, no puedo dejar de decir que “todo llega”; y para nosotros es muy evidente que las cosas pasan por una razón, nuestros hijos eran estos y creo que lo han sido siempre desde el mismo día en que vinieron a este mundo, nosotros le buscábamos y ellos a nosotros, la vida ha querido que mi hijo mayor se llame como su padre, de hecho le encanta escuchar la historia de cómo su papi lloraba cuándo nos llamaron para darnos la tan esperada noticia de la asignación y le dijeron que su hijo se llamaba como él, ambos tienen mi mismo grupo sanguíneo, el mayor cumple años una semana antes que yo y el peque un día antes que su padre, etc., etc. casualidad, destino, quién sabe.

La preasignacion….Cuando nos asignaron, mis chiquitines estaban a punto de cumplir 6 y 4 años, respectivamente, ya no eran unos bebés, ya sabían y entendían cómo y por qué habían llegado a nosotros; escuché muchas veces decir “¿Y no son muy grandes?”, o “no hubieseis preferido tener un bebé”, y otras tantas veces hemos contestado NO, lo único que lamentamos es no haber llegado antes a sus vidas, porque nos pesa cada minuto que no estamos con ellos.

 El día a día….

No voy a mentir, la educación de nuestros leoncitos, no es siempre un camino de rosas, nuestros hijos no venían con un manual de instrucciones, por el contrario lo que traían era una mochilita importante que aliviar, aunque hoy por hoy, apenas un año después, podemos decir orgullosos que todo va bien, el balance es totalmente positivo y aunque el camino esté lleno de piedrecitas, lo estamos recorriendo tranquilamente juntos, sin prisa pero sin pausa, dando pasos gigantes para delante, a veces algún que otro pasito para atrás, pero con resultados siempre impresionantes, sinceramente tengo que reconocer que muchas veces nos preocupamos más de lo necesario. Estos dos chiquitines nos dan mucho más de los que les pedimos y nos ofrecen lecciones de valor y de superación diariamente.

Nuestros hijos han hecho que nuestras vidas se llenen de luz, han cambiado todo nuestro mundo y el de todos los que le conocen, irradian felicidad, energía, vitalidad, salud, lo llenan todo, la gente nos dice que han cambiado muchísimo, y es verdad, apenas pueden reconocerse de sus primeras fotos. Están totalmente integrados, tienen muchos amigos, les va bien en el colegio, la familia los adora, y a ellos también les encanta tener una familia tan grande, sinceramente cuesta creer que no hubiéramos estado siempre juntos.

Para los que os estéis pensando en adoptar a grupos de hermanos, os diré que es una gran idea, para nosotros a sido la mejor de las decisiones, ojo no es fácil, mis hijos son totalmente diferentes, sus caracteres, sus personalidades, sin duda todo un reto para nosotros los papás, os diré que regularmente lo que funciona con uno, es inútil con el otro y viceversa, pero tienen algo en común ambos son tremendamente valientes, luchadores y lo mejor, se adoran, se protegen y se ayudan, tenerse el uno al otro les ha hecho mucho más fuertes, y que puedo decir, a nosotros nos hacen felices por partida doble.

 Casualmente estos días me estaba planteando escribir un cuaderno de bitácora para describir todo lo que nos está pasando, escribirlo para ellos, para que cuándo sean mayores, puedan entender, recordar, puede incluso que les ayude a responder sus dudas, que llegarán de eso estoy segura, quizá hoy sea un buen día para comenzar a escribir.

 

De momento me despido pidiendo a Dios que nos de fuerza y mucha vida para poder seguir siendo tan felices, que también les dé fuerza a todos los papás y mamás que buscan a sus hijos como nosotros lo hicimos hace un tiempo, y sobre todo que mientras tanto, al otro lado del charco cuide y proteja a esos niños que esperan impacientes a sus papás.

Un abrazo y mucho animo!

 

Los niños de esta mamá quieren compartir sus dibujos con nosotros/as: representan a la familia.

Una familia unida.  Uno de ellos ha dibujado un enorme castillo donde todos se dan la mano, dando muestra de esta  unión.  El castillo significa la fortaleza protectora y el guerrero que lo custodia es el protagonista. Sin duda el pequeño de esta joven familia  tiene un caracter valiente y fuerte como lo representa gráficamente. Por otro lado, su hermano dibuja a sus papás dentro de una casita amarilla como el sol y el optimismo. El amarillo es el color del valor. En los libros de los sueños, el amarillo representa confianza y energia. El sol da la vida y la luz es el motor de la vida. Que bonitos dibujos !! Gracias chicos!

                                                                                                                

   

 

2 comentarios

  1. María escribió:

    Muchas gracias por tus palabras, la verdad es que reconfortan a los que estamos en la espera. Felicidades por tu estupenda familia.

  2. Hipólito Oreiro escribió:

    El relato me ha emocionado he visto en el pasaje de algunas vidas cercanas y me ha gustado
    Felicidades

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